Cómo arranca
Elegís un elemento de la barra de abajo y lo dibujás con el mouse. La arena se apila, el agua corre y busca su nivel, el fuego sube y prende lo que toca. No hay tutorial largo: el primer minuto ya es el juego.
La primera hora
La primera hora se va probando combinaciones. Lava sobre agua, una planta que crece si la regás, madera que se quema y deja ceniza, sal que se disuelve. Cada categoría de la barra esconde reacciones nuevas, y el juego tiene cosas que nadie esperaría encontrar en un simulador de arena.
Lo que engancha
Las reacciones en cadena que no planeaste. La sensación de laboratorio: ningún resultado es incorrecto, solo inesperado. Y la cantidad de elementos, que hace que siempre quede algo por probar.
Lo que conviene saber
No tiene objetivos, así que a quien necesita un objetivo claro le puede durar poco. Con muchas partículas en pantalla, una compu vieja puede ponerse lenta; hay un botón para limpiar el lienzo.
Para quién es
Para curiosos de cualquier edad, y muy bueno para jugar con chicos al lado.
En pocas palabras
Un juguete más que un juego, y está bien que sea así. Dejá diez minutos para probarlo y no te sorprendas si se transforman en una hora.
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